Me gusta escribir. Así de simple, así de sencillo. El problema está en que la mayoría de las veces son las composiciones ajenas las que expresan mejor lo que yo intento transmitir en cientos de intentos inútiles. Además hay otro problema: eso de pensar no es para mí. Nunca termina bien cuando empiezo a reflexionar, tratando de poner las cosas en su lugar o tratando de aclarar algo en mi cabeza. Ni siquiera soy capaz de mantener la concentración en sólo un punto. Siempre una distracción, algo que consiga que mi mente no tenga ni un hueco para poder divagar. Qué bien. Ni siquiera soy capaz de pensar en mi vida.
Por lo visto, es fácil partir desde cero, estableciendo axiomas de los cuales estés seguro, para ir aumentando la complejidad de las afirmaciones.
No sirve de mucho de todas formas, teniendo en cuenta que me hallo totalmente perdida. Sin pies ni cabeza, mi hilo de pensamiento se pierde tan fácilmente que recuerda al agua. No sé qué espero de ésto, pero hay gente a la que le ayuda. No entiendo por qué. Tenía pensado terminar con una cita, con una frase que me parezca relevante, pero no creo que encuentre hoy nada que quiera poner aquí. Estoy demasiado asqueada de los seres humanos. Y de mí misma.
Me llamo Melissa. Tengo ** años. Estoy loca. Vivo en Málaga. Soy adicta a los libros, sobre todo aquellos que me deprimen. Me encanta el frío. Tengo muchas hermanas y un hermano, aunque he sido criada como hija única.
Algo es algo.